Thursday, November 27, 2008

LOS HOMBRES SON NUESTROS ZAPATOS

Los hombres son como los zapatos, muchas veces nos hacen sentir incómodas pero aún así seguimos eligiéndolos a la hora de salir. Los vemos, los deseamos, hacemos lo imposible para tenerlos y cuando al fin lo conseguimos, dejan de interesarnos. Sí mujeres, definitivamente somos egoístas.

¿Estamos al borde de materializar nuestras relaciones? No es nada extraño que juguemos con nuestros zapatos, lo hemos hecho toda la vida, pero jugar con nuestras relaciones nos trae mayores inconvenientes.

Los zapatos de taco alto nos estilizan, nos dan mayor confianza en nosotras mismas y por eso los adoramos. Pero si en nuestras relaciones establecemos expectativas igual de altas, puede no sernos muy favorable. ¿Será confianza en nosotras mismas lo que verdaderamente estamos necesitando?

Cada vez que ponemos a prueba a un nuevo par de zapatos, los resultados que obtenemos únicamente nos afectan a nosotras. Pero si hablamos de nuestras relaciones, tenemos que tener en cuenta que cada acción que llevamos a cabo, cada palabra tiene consecuencias en otra persona pareja.

Pareja: es una palabra que usamos varias veces a la semana y sin importarnos cuántas veces la repitamos. Pero ¿realmente tenemos tan claro su significado? En esa palabra están representadas dos personas que, al unirse en una relación, dan y –al mismo tiempo- reciben afecto, gustos, compromisos, etc. en la misma medida. SÍ, en la misma medida.

¿Realmente es tan tarde para reparar nuestra actitud desinteresada en nuestras relaciones? Los hombres son como nuestros zapatos: cuidémoslos. 

Monday, November 24, 2008

AMANTE DE LA MODA


Le encanta complacer a la gente, estando en público él es la estrella y todos los conocen, besa y abraza: estamos en presencia de un amante de la moda.

Este hombre irradia inspiración, creatividad, sofisticación y buen porte. Vive cada momento de su vida como si estuviera filmando un documental titulado Mi vida.

El amante de la moda vive para materializar todas y cada una de sus fantasías a través de la ropa y accesorios y tiene una especial capacidad para tomar los aspectos más sencillos del mundo exterior y reinterpretarlos de acuerdo a su visión.

El amor, el romanticismo y la cena para dos lo caracterizan. Para este hombre el arte de amar es puro teatro. Música, luces, cámara, ¡acción! Para él todo debe ser perfecto: cada detalle tendrá un papel principal en su relación y, de esta forma, nos llevará a revivir verdaderos momentos de película.

¿Cómo no sentirnos identificadas con un hombre como este? Comparte nuestra misma pasión por la indumentaria, los zapatos, ir de compras y el mundo de las celebridades. Pero, existe un problema: cada relación es como una nueva temporada para él, va a adorarla, combinarla a la perfección y sacar lo mejor de ella, pero siempre con la mirada puesta en la próxima colección ¡No vaya a ser cosa de quedar fuera del show!

¿Acaso buscamos ser la representación de una de sus colecciones o quisiéramos formar parte de su portafolio de fashion classics y así jamás pasar de moda? Probablemente sea preferible ubicar a este hombre en nuestro archivo titulado boy-FRIENDS.

PRÍNCIPES AZULES vs. HOMBRES

Siempre soñamos con encontrar a nuestro príncipe azul, desde pequeñas vimos películas como La Cenicienta, Blancanieves, La Bella y la Bestia y La Sirenita.

Pero ¿cuándo fue el momento exacto en que dejamos de creer en un amor real y pasamos a filmar nuestras propias películas imaginarias en las que somos protagonistas de un amor meramente platónico?

Está bien:

Los príncipes azules nos quitan toda sensación de monótona existencia y nos levantan el ánimo frente a situaciones complicadas; los hombres sólo pueden formar parte de nuestra vida.

Los príncipes azules resuelven todos nuestros conflictos y toman todo en sus manos, dejándonos una sensación de tranquilidad total; los hombres están muy ocupados resolviendo sus propios problemas.

Los príncipes azules no necesitan nada, ni siquiera que les digamos cuánto los queremos, intentan descubrir la mejor manera de satisfacer nuestros caprichos; los hombres necesitan muchas cosas: que les repitamos una y otra vez cuan feliz nos hacen y lo importante que ellos son para nosotras.

Los príncipes azules son bellísimos y ricos; los hombres engordan y todavía tienen que trabajar.

Los príncipes azules nos tratan como princesitas; los hombres nos tratan como a una mujer.

Pero hay algo que no podemos olvidar: los príncipes azules no existen, los hombres sí. Y son todos nuestros.

Sunday, November 23, 2008

¿TRATO HECHO?

En la ciudad nos cruzamos a diario con cientos y cientos de hombres. Claro que no detenemos nuestra mirada en cada uno de ellos pero, a medida que va pasando el tiempo y sumamos relaciones a nuestra lista de experiencia, ¡vaya que podemos establecer regularidades!

Para nosotras no es nada sencillo aceptar el quiebre de una relación y mucho menos reconocer que muchas veces nosotras también cometemos errores; desgraciadamente, a ellos les resulta mucho mas fácil fingir que, en materia de amor y relaciones, todo está en su lugar.

De esta forma le damos la bienvenida a la frase femenina por excelencia: los hombres son todos iguales. ¿Es realmente posible que lo sean? y si así lo fuera, entonces ¿por qué seguimos intentando encontrar la relación perfecta? ¿Acaso usamos esa expresión como escudo, para no sentirnos culpables?

La respuesta es sorprendente. Puede no parecerles cierto, pero hay hombres que reconocen la necesidad de  interactuar de forma más inteligente, expresiva y respetuosa con otros hombres y mujeres. Ellos quieren mantener relaciones afectuosas y comprensivas, pero claro que esta clase de individuos no abunda. ¡Y menos aquellos que todavía se fijan en mujeres!

¿Ha llegado el momento en que finalmente las mujeres acepten a los hombres tal como son?, ¿necesitamos llegar a un acuerdo entre sexos?

Las preocupaciones masculinas han desconcertado y confundido a las mujeres durante años, pero lo mismo hicimos nosotras: hay un empate. Ok, ya no existen reglas. Sólo seamos honestos. 

BOHEMIO


El  hombre bohemio nos encanta, nos invita a explorar el universo paralelo que transcurre en su mente y nos muestra nuevas y originales concepciones de lo cotidiano. Nos enseña un romanticismo moderno liderado por su distinguido vocabulario: sus expresiones son una mezcla de lenguaje callejero y lirismo romántico, tiene un acento propio y cultiva su lenguaje para su propia satisfacción. Adora cómo brotan las palabras de su boca frente a un público que tiene que descifrar su significado.

Él nos seduce para que entremos en su mundo de palabras y sabiduría, libertinaje y rebeldía, sueños y exquisiteces. Pero a pesar de esto no estamos conformes. Descubrir y formar parte del mundo de nuestro chico es nuestro mayor deseo y objetivo, pero sucede que cuando finalmente tenemos la entrada en nuestras manos tenemos la sensación de querer salir corriendo por la puerta trasera. ¿Somos espectadoras desilusionadas por una mala obra o parte de un público que no sabe apreciar el buen arte?

El hombre bohemio tiene la necesidad de ser estrafalariamente diferente de los demás, le gusta considerarse una personalidad compleja y se siente orgulloso de su singularidad. Abundan en él las particularidades y sin darse cuenta, atrae al bicho raro que hay en nosotras. Probablemente sea eso lo que nos acobarda del hombre bohemio: ¿estamos listas para quedar cara a cara con nuestro lado más extraño? Quizá estemos demasiado acostumbradas a los actos predecibles de la mayoría de los hombres y simplemente nos intimide lo imprevisible que el hombre bohemio puede ser. Pero ¿cómo fue que nos resignamos a tratar sólo con los hechos conocidos y dejamos de experimentar con reacciones impredecibles?, ¿acaso tenemos miedo de salir lastimadas?

PLAYBOY


Su lenguaje corporal dice tener las mejores condiciones sexuales de la ciudad y su vestuario reafirma el mensaje. No puede no sonarte familiar, todas nos sentimos alguna vez atraídas por el hombre difícil y egocéntrico, al que llamaremos: hombre playboy.

El hombre playboy nos resulta seductor, agradable ¡y hasta sincero! Obviamente, sabemos que no lo es, somos concientes que detrás de sus grandes dotes para la vida social se oculta la incapacidad para concentrarse en una sola persona y aún así tenemos la esperanza de poder cambiarlo. El problema es que también estamos al tanto de que este tipo de hombre no esta programado para cambiar. Entonces ¿por qué seguimos insistiendo, qué es lo que pretendemos?

Mientras él recorre la ciudad decidido a reafirmar su identidad masculina, nosotras esperamos su llamado en nuestras casas junto al teléfono celular e inalámbrico, pero nada sucede. ¿Es realmente esto lo que buscamos, un Peter Pan moderno, un joven que nunca envejece o es que nosotras no queremos madurar nuestras propias relaciones?

Sí, el chico playboy nos transporta hasta un nivel celestial de supuesta intimidad y confianza, pero supuesta en definitiva.

Cada noche, muchas de nosotras intentan dar la impresión de estar libres y dispuestas a tratar con el hombre playboy del lugar, nos comportamos como chicas sin complejos e insinuamos que no existe el menor compromiso emocional con tal de conseguir que se fije en nosotras. Claro que lo logramos, pero  debemos recordar que aunque su potencial parezca maravilloso, un leopardo nunca cambia sus manchas. Deberíamos pensar si buscamos una relación comprometida o sólo pasar las noches con un simple fanático de las relaciones públicas.